Diario de una curvy a dieta: picoteo saludable.



Hace tiempo pacté conmigo misma, el que ha sido y será, mi mayor cambio.
Decidí dejar atrás algunos hábitos y costumbres que restaban para añadir grandes cambios que suman con creces.

17 kilos de diferencia me separan de aquella Cris que confrontó consigo misma y decidió darle a su cuerpo el mejor combustible. Porque... ¿si nos compramos lo mejor, le damos a nuestras mascotas el mejor pienso posible o repostamos la mejor gasolina, porque no darle a nuestro cuerpo la mejor materia prima posible?

Creemos que un cambio de hábitos solo consiste en añadir algo de actividad física y disminuir la ingesta de fritos pero estamos realmente equivocados. Nos engañan con productos que prometen ser sin azúcar (y llevan más azúcar que cualquier otro) con harinas integrales que resultan tener un bajo porcentaje de la misma o procesados saciantes que no aportan absolutamente nada, pero esto nos da para otro capítulo, hoy quiero compartir con vosotros una receta para añadir a cualquier picoteo, que os sorprenderá gratamente tanto por su sabor como por lo sencilla que resulta de elaborar.




En un bol o vaso de  batidora, añadimos todos los ingredientes, a mí, personalmente, me gusta añadirlos por orden de cantidad, es decir, añado primero las cantidades más grandes y voy mezclando todo para que vayan ligando los sabores. A continuación, batimos la mezcla hasta conseguir la textura que más os guste.

En mi caso, me gusta que la textura sea lo más fina posible así que después de batir paso la mezcla por un chino o colador de malla. 

Por último, enfriamos la mezcla algunas horas y después estará lista para degustar, solo queda servir en un bol y decorar al gusto con aceite, olivas picadas, pimentón dulce, sésamo tostado, 
cebolla caramelizada... 


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Y por si aún no estáis totalmente convencidos de probar esta delicia os voy a contar algunos de sus beneficios, ¿preparados?

Tiene un alto contenido en proteínas, lo que hace que sea una herramienta muy útil para combatir los ataques de hambre y mantiene los niveles de azúcar en sangre gracias a su bajo valor glucémico. Contiene altas dosis de minerales como hierro, fósforo, calcio, potasio y magnesio, y por supuesto, tiene un bajo contenido en grasas.

Nosotros en casa recurrimos al hummus, ya sea en su versión más clásica o en cualquiera de sus variantes, para aligerar cenas y picoteos, es un buen aliado para sustituir salsas como la mahonesa y eliminar procesados de nuestra dieta, además, no solo admite panes, también puedes acompañarlo de crudités de verduras.

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¿Algún adepto más de este manjar?
¿Tenéis alguna versión propia para compartir?
¿Qué opináis sobre el cambio de hábitos?

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Espero que os haya gustado la receta y si os decidís a hacerla me lo contéis todito.
Nos leemos muy pronto.

Miss Ocho.



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